Condena Presidencia de México ley antiinmigrante en Arizona

México, 24 Abr. (Notimex).- La Presidencia de México condenó la aprobación de la Ley SB1070 “Inmigración, Aplicación de la Ley y Vecindarios Seguros” en Arizona, Estados Unidos, firmada el 23 de abril por la gobernadora Janice K. Brewer.

“La criminalización del fenómeno migratorio, lejos de contribuir a la cooperación y colaboración entre México y el estado de Arizona, representa un obstáculo para la solución de los problemas comunes en la región fronteriza y en América del Norte en su conjunto”, apuntó la Presidencia en un comunicado.

Además reiteró su absoluto compromiso con la protección de los derechos humanos y la dignidad de todos los mexicanos en el exterior, independientemente de su condición migratoria, y reiteró que el gobierno de México usará todos los medios disponibles en apoyo de sus connacionales.

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Arranca el Vive Latino con millones de fans

La edición número 11 del Festival Vive Latino dio inicio ayer con la presentación especial de la ópera rock “Dr. Frankenstein” en el Foro Sol.

El Festival Iberoamericano de Cultura Musical se distingue por ser el más importante de su género en México, y este año cambio su formato a tres días, concluirá este domingo 25 de abril.

Miles de aficionados del rock disfrutan de una colección de 80 bandas nacionales y extranjeras entre las que se distinguen: Empire of the Sun, Calexico y The Deftones, también destaca el regreso de Aterciopelados, Los amigos Invisibles, Attaque 77 y Los Auténticos Decadentes. Rodrigo y Gabriela.
También como cada año, se da espacio a otras expresiones culturales como el Tianguis del Chopo, la zona de grafittis, exposiciónes, además del mercado gastronómico para que las bandas recarguen baterías.

Los chavos de WARP se encontraban incitando a la banda a que hicieran un slam masivo como en las epocas 90teras, jajaja… espero que esto no haya fructiferado, si no algunos acabarian como bart simpson o milhouse cuando van al concierto de rock.

Apagón Televisa del 30 de Abril al 10 de Mayo de 2010

Se está gestando en las redes sociales un movimiento denominado “apagontelevisa”, el cual consiste en dejar de ver los canales de dicha televisora desde el 30 de abril hasta el 10 de Mayo

La propuesta está respaldada por algunos y odiada por otros; lo que es cierto es que las redes sociales se han convertido en el némesis de muchas instituciones que antes gozaban de la credibilidad de la mayoría y que disfrutaban con la falta de quorum de sus detractores. Con el crecimiento de la popularidad tanto de Twitter como de Facebok, ya no les resulta tan fácil convencer a todos, todo el tiempo, que lo que dicen es la verdad absoluta. Aun falta mucho para que las manifestaciones desde la silla (cómodamente sentados en la casa) tengan un poder verdadero, pero el camino ya se está trazando.

Por lo pronto la propuesta es hacerse notar de la siguiente manera, no ver los canales de Televisa durante 48 horas… con lo que los de TVAzteca deben estar complacidos por no ser los primeros objetivos de esta guerra de “A ver a quien jodemos primero”, pero es señal de que deben poner sus barbas a remojar.

Algunos usuario indican que tienen mucho tiempo en este movimiento, es decir, que en sus vidas no incluyen los programas chatarra a los que nos tienen acostumbrados en la televisión abierta; otros comentan que sería mejor hacerlo en pleno Mundial de Futbol. Falta esperar que los reporteros de la Televisora le achaquen la orquestación de esta marcha virtual a grupos organizados con la consigna de desprestigiarlos.

Si haces una búsqueda con lo que se dice al respecto de dicho apagón, te darás cuenta que la mayoría está en contra de un movimiento que consideran inutil: http://search.twitter.com/search?q=%23apagontelevisa, y que el apoyo incondicional de muchos se manifiesta de forma más apasionada. ¿Y qué encendió la mecha de este polvorín? Pues los comentarios despectivos de los reporteros de los medios comunicación masivos, que procuran denigrar el valor de las redes sociales, y proteger con ello su propia credibilidad.

Fuente: http://www.pulsodigital.net/2010/04/apagon-televisa-no-ver-su-programacion.html

Ridículo decir que Ratzinger encubrió a Maciel: Vaticano

El vocero del Vaticano, Federico Lombardi, calificó hoy como “paradójica y ridícula” la tesis de que el cardenal Joseph Ratzinger encubrió al fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, culpable de abuso sexual a menores.

“Fue justamente el servicio de Ratzinger, a la cabeza de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el que hizo avanzar el procedimiento (en contra del sacerdote)”, señaló en declaraciones a la agencia católica austríaca de noticias Katholic Press.

Con estas palabras el director de la sala de prensa de la Sede Apostólica respondió a una serie de artículos publicados esta semana por la revista Stern de Alemania en la cual se hizo una amplia reconstrucción de la historia de Maciel.

La última edición del semanario dedicó varias páginas al caso para hablar de la “triple vida” del sacerdote mexicano, sus relaciones con mujeres, la procreación de sus hijos, los abusos cometidos contra seminaristas y su dependencia de las drogas.

Stern sostuvo que, en un primer momento como prefecto de la Doctrina de la Fe Joseph, Ratzinger habría archivado las acusaciones contra el fundador de la Legión las cuales “desempolvó” tras su elección como sucesor de Juan Pablo II.

Al respecto Lombardi aseguró que fue “justamente la presión hecha por Ratzinger el motivo por el cual fue comprobada con seguridad la culpa de Maciel”.

En mayo de 2006, ya con Benedicto XVI en el trono de San Pedro, El Vaticano publicó la sentencia contra el líder de los Legionarios de Cristo quien fue “invitado a llevar una vida reservada de oración y penitencia, alejado de todo ministerio público”.

El propio sacerdote mexicano defendió su inocencia ante las acusaciones hasta su muerte, en enero de 2008, aunque finalmente los actuales superiores de la congregación que él mismo fundó reconocieron su culpabilidad el 26 de marzo pasado.

La polémica por los casos de abuso sexual en el clero católico no cesa en Europa, la Sede Apostólica ha insistido en defender al Papa que ha sido blanco de críticas y cuestionamientos por su supuesto encubrimiento a curas pederastas.

Este jueves fue el turno del cardenal Crescenzio Sepe, arzobispo de Nápoles (Italia), quien denunció la existencia de una “gravísima plaga” que se traduce en una “actitud de contraste” permanente hacia el pontífice.

“La vehemencia y la inconsistencia de muchas acusaciones deja verdaderamente desconcertados. Sobre todo en el objetivo: poner en discusión la limpia conducta del Papa Benedicto XVI es de por sí un hecho gravísimo”, sostuvo el purpurado.

“Las incomprensiones -agregó- son como una costilla en la historia constitutiva de la Iglesia, hoy tocan a la Iglesia de Benedicto y, en las formas más ensañadas e ingratas, incluso para el Papa mismo”.

Chicharito ficha con el Manchester United

Jueves 08 de abril de 2010 | 09:57

El sueño se cumplió. El jugador mexicano de las Chivas del Guadalajara, Javier ‘Chicharito’ Hernández, fue fichado por el Manchester United de la Liga Premier de Inglaterr

Redacción Ve Futbol
El Universal
Ciudad de México

El anuncio fue publicado por la página de internet del equipo inglés, quien aseguró que llegó a un acuerdo con la directiva de las Chivas y sólo esperan que el delantero presente los exámenes médicos correspondientes.

“Manchester United se complace en anunciar que llegó a un acuerdo con el club mexicano, Chivas de Guadalajara para la adquisición del joven delantero mexicano de 21 años de edad, Javier Hernández, mejor conocido como el ‘Chicharito’, por un monto no revelado”, publicó el sitio oficial del cuadro británico.

El club también corroboró que Hernández ya pasó los exámenes físicos en la presente semana, por lo que se especula que fue la razón por la que no jugó el Clásico del futbol mexicano.

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LAS 100 MEJORES CANCIONES DE LOS 90 EN ESPAÑOL | VH1

Que conste que yo no escribi esto,  lo pueden verificar en el canal de VH1 y la verdad es que se me hizo interesante mostrarselos para ver que opinan.

Ranking México

100. Muñecos de Papel – “Muñecos de Papel”
99. Banda Machos – “La Culebra”
98. Gloria Trevi – “La Papa Sin Catsup”
97. Los Tres – “Déjate Caer”
96. Moenia – “No Puedo Estar Sin Tí”
95. The Sacados – “Mas De Lo Que Te Imaginas”
94. Eduardo Capetillo – “La Mujer Que Soñé Jamás”
93. Benny Ibarra – “Cielo”
92. Thalia – “Amor A La Mexicana”
91. Fey – “Media Naranja”
90. Julieta Venegas – “De Mis Pasos”
89. Los Fabulosos Cadillacs – “Mal Bicho”
88. La Lupita – “Paquita Disco”
87. Alejandro Sanz – “Pisando Fuerte”
86. Los Rodríguez – “Sin Documentos”
85. Los Fantasmas Del Caribe – “Chiquilla Triste”
84. Maná – “Vivir Sin Aire”
83. Molotov – “Voto Latino”
82. Mano Negra – “Señor Matanza”
81. Christian Castro – “Nunca Voy a Olvidarte”
80. El General – “Te Ves Buena”
79. Límite – “El Príncipe”
78. Café Tacuba – “Chilanga Banda”
77. Mónica Naranjo – “Solo Se Vive Una Vez”
76. Caló – “Capitán”
75. Control Machete – “Comprendes Méndez”
74. Shakira – “Estoy Aquí”
73. Cuca – “El Son del Dolor”
72. Bersuit Vergarabat – “Sr. Cobranza”
71. Legionarios – “La pu** de la Cabra”
70. Caballo Dorado – “No Rompas Más”
69. Presuntos Implicados – “Cómo Hemos Cambiado”
68. Coda – “Aún”
67. Kabah – “La Calle de las Sirenas”
66. Gloria Estefan – “Mi Tierra”
65. Fobia – “Veneno Vil”
64. Luis Miguel – “Será Que No Me Amas”
63. Chayanne – “Provócame”
62. Garibaldi – “Banana”
61. Ricardo Arjona – “Señora de las Cuatro Décadas”
60. Rafael Villalba – “Chiquetere”
59. Nek – “Laura No Está”
58. El Tri – “Las Piedras Rodantes”
57. Soda Stereo – “Zoom”
56. El Gran Silencio – “Dormir Soñando”
55. Mijares – “Corazón Salvaje”
54. Héroes del Silencio – “Entre Dos Tierras”
53. Rosana – “A Fuego Lento”
52. Martha Sánchez – “Desesperada”
51. Maná – “Como Te Deseo”
50. La Onda Vaselina – “Te Quiero Tanto”
49. Elvis Crespo – “Suavemente”
48. Ricky Martin – “Vuelve”
47. Caifanes – “No Dejes Que”
46. Laura Pausini – “Se Fue”
45. Armando Manzanero – “Nada Personal”
44. Bronco – “Dos Mujeres Un Camino”
43. La Maldita Vecindad – “Pachuco”
42. Alejandro Sanz – “Amiga Mía”
41. Timbiriche – “Muriendo Lento”
40. Alejandro Fernández – “Como Quien Pierde Una Estrella”
39. Fey – “Azúcar Amargo”
38. Víctimas del Dr. Cerebro – “El Esqueleto”
37. Jarabe de Palo – “La Flaca”
36. Ricardo Montaner – “Déjame Llorar”
35. Illya Kuryaki & The Valderramas – “Coolo”
34. Carlos Vives – “La Gota Fría”
33. Los Enanitos Verdes – “Lamento Boliviano”
32. Gloria Trevi – “Pelo Suelto”
31. Plastilina Mosh – “Mr. P Mosh”
30. Eros Ramazzotti – “Cosas de la Vida”
29. Gianluca Grignani – “Mi Historia Entre Tus Dedos”
28. Proyecto Uno – “El Tiburón”
27. Los Del Río – “La Macarena”
26. Juan Luis Guerra y sus 440 – “Burbujas de Amor”
25. Jon Secada – “Otro Día Más Sin Verte”
24. La Ley – “El Duelo”
23. Alejandra Guzmán – “Eternamente Bella”
22. Paulina Rubio – “Mío”
21. Enrique Iglesias – “Experiencia Religiosa”
20. Selena – “Amor Prohibido”
19. La Maldita Vecindad – “Kumbala”
18. Celia Cruz – “La Vida Es Un Carnaval”
17. Aterciopelados – “Bolero Falaz”
16. Magneto – “Vuela, Vuela”
15. Molotov – “Gimme The Power”
14. Aleks Syntek – “Sexo, Pudor Y Lágrimas”
13. Ricardo Arjona – “Mujeres”
12. Héroes Del Silencio – “La Chispa Adecuada”
11. Christian Castro – “No Podrás”
10. Café Tacuba – “La Ingrata”
09. Miguel Bosé – “Si Tú No Vuelves”
08. Caifanes – “La Célula Que Explota”
07. Shakira – “Ciega, Sordomuda”
06. Soda Stereo – “De Música Ligera”
05. Luis Miguel – “No Sé Tú”
04. Los Fabulosos Cadillacs – “Matador”
03. Maná – “Rayando El Sol”
02. Alejandro Sanz – “Corazón Partío”
01. Ricky Martin – “Livin’ La Vida Loca”

Si me atrapan o me matan… nada cambia

En el mayor de los sigilos, bajo la exigencia de reserva absoluta que él respetó y respeta, el fundador de Proceso fue convocado a encontrarse con Ismael El Mayo Zambada.
– Julio Scherer García
“Tenía interés en conocerlo”, le dijo el capo del cártel de Sinaloa, colega y compadre de “El Chapo” Guzmán. En el encuentro, que terminó en puntos suspensivos, El Mayo Zambada dejó un reto: “Me pueden agarrar en cualquier momento… o nunca”
Un día de febrero recibí en Proceso un mensaje que ofrecía datos claros acerca de su veracidad. Anunciaba que Ismael Zambada deseaba conversar conmigo. La nota daba cuenta del sitio, la hora y el día en que una persona me conduciría al refugio del capo. No agregaba una palabra. A partir de ese día ya no me soltó el desasosiego. Sin embargo, en momento alguno pensé en un atentado contra mi persona. Me sé vulnerable y así he vivido. No tengo chofer, rechazo la protección y generalmente viajo solo, la suerte siempre de mi lado.
La persistente inquietud tenía que ver con el trabajo periodístico. Inevitablemente debería contar las circunstancias y pormenores del viaje, pero no podría dejar indicios que llevaran a los persecutores del capo hasta su guarida. Recrearía tanto como me fuera posible la atmósfera del suceso y su verdad esencial, pero evitaría los datos que pudieran convertirme en un delator.
Me hizo bien recordar a Octavio Paz, a quien alguna vez le oí decir, enfático como era:
“Hasta el último latido del corazón, una vida puede rodar para siempre”.
Una mañana de sol absoluto, mi acompañante y yo abordamos un taxi del que no tuve ni la menor idea del sitio al que nos conduciría. Tras un recorrido breve, subimos a un segundo automóvil, luego a un tercero y finalmente a un cuarto. Caminamos en seguida un rato largo hasta detenernos ante una fachada color claro. Una señora nos abrió la puerta y no tuve manera de mirarla. Tan pronto corrió el cerrojo, desapareció.
La casa era de dos pisos, sólida. Por ahí había cinco cuadros, pájaros deformes en un cielo azuloso. En contraste, las paredes de las tres recámaras mostraban un frío abandono. En la sala habían sido acomodados sillones y sofás para unas diez personas y la mesa del comedor preveía seis comensales.
Me asomé a la cocina y abrí el refrigerador, refulgente y vacío. La curiosidad me llevó a buscar algún teléfono y sólo advertí aparatos fijos para la comunicación interna. La recámara que me fue asignada tenía al centro una cama estrecha y un buró de tres cajones polvosos. El colchón, sin sábana que lo cubriera, exhibía la pobreza de un cobertor viejo. Probé el agua de la regadera, fría y en el lavamanos vi cuatro botellas de Bonafont y un jabón usado.
Hambrientos, el mensajero y yo salimos a la calle para comer, beber lo que fuera y estirar las piernas. Caminamos sin rumbo hasta una fonda grata, la música a un razonable volumen. Hablamos sin conversar, las frases cortadas sin alusión alguna a Zambada, al narco, la inseguridad, el ejército que patrullaba las zonas periféricas de la ciudad.
Volvimos a la casa desolada ya noche. Nos levantaríamos a las siete de la mañana. A las ocho del día siguiente desayunamos en un restaurante como hay muchos. Yo evitaba cualquier expresión que pudiera interpretarse como un signo de impaciencia o inquietud, incluso la mirada insistente a los ojos, una forma de la interrogación profunda. El tiempo se estiraba, indolente y comíamos con lentitud.
Las horas siguientes transcurrieron entre las cuatro paredes ya conocidas. Yo llevaba conmigo un libro y me sumergí en la lectura, a medias. Mi acompañante parecía haber nacido para el aislamiento. Como si nada existiera a su alrededor, llegué a pensar que él mismo pudiera haber desaparecido sin darse cuenta, sin advertirlo. Me duele escribir que no tenía más vida que la servidumbre, la existencia sin otro horizonte que el minuto que viene.
“Ya nos avisarán”, me dijo sorpresivamente, “la llamada vendrá por el celular”.
Pasó un tiempo informe, sin manecillas. ‘Paciencia’, me decía.
Salimos al fin a la oscuridad de la noche. En unas horas se cruzarían el ocaso y el amanecer sin luz ni sombra, quieto el mundo.
Viajamos en una camioneta, seguidos de otra. La segunda desapareció de pronto y ocupó su lugar una tercera. Nos seguía, constante, a cien metros de distancia. Yo sentía la soledad y el silencio en un paisaje de planicies y montañas.
Por veredas y caminos sinuosos ascendimos una cuesta y de un instante a otro el universo entero dio un vuelco. Sobre una superficie de tierra apisonada y bajo un techo de troncos y bejucos, habíamos llegado al refugio del capo, cotizada su cabeza en millones de dólares, famoso como “El Chapo” y poderoso como el colombiano Escobar, en sus días de auge zar de la droga.
Ismael Zambada me recibió con la mano dispuesta al saludo y unas palabras de bienvenida:
–Tenía mucho interés en conocerlo.
–Muchas gracias–, respondí con naturalidad.
Me encontraba en una construcción rústica de dos recámaras y dos baños, según pude comprobar en los minutos que me pude apartar del capo para lavarme. Al exterior había una mesa de madera tosca para seis comensales y bajo un árbol que parecía un bosque, tres sillas mecedoras con una pequeña mesa al centro. Me quedó claro que el cobertizo había sido levantado con el propósito de que el capo y su gente pudieran abandonarlo al primer signo de alarma. Percibí un pequeño grupo de hombres juramentados.
A corta distancia del narco, los guardaespaldas iban y venían, a veces los ojos en el jefe y a ratos en el panorama inmenso que se extendía a su alrededor. Todos cargaban su pistola y algunos, además, armas largas. Dueño de mí mismo, pero nervioso, vi en el suelo un arma negra que brillaba intensamente bajo un sol vertical. Me dije, deliberadamente forzada la imagen: podría tratarse de un animal sanguinario que dormita.
–Lo esperaba para que almorzáramos juntos–, me dijo Zambada y señaló la silla que ocuparía, ambos de frente.
Observé de reojo a su emisario, las mandíbulas apretadas. Me pedía que no fuera a decir que ya habíamos desayunado.
Al instante fuimos servidos con vasos de jugo de naranja y vasos de leche, carne, frijoles, tostadas, quesos que se desmoronaban entre los dedos o derretían en el paladar, café azucarado.
–Traigo conmigo una grabadora electrónica con juego para muchas horas–, aventuré con el propósito de ir creando un ambiente para la entrevista.
–Platiquemos primero.
Le pregunté al capo por Vicente, Vicentillo.
–Es mi primogénito, el primero de cinco. Le digo “Mijo”. También es mi compadre.
Zambada siguió en la reseña personal:
–Tengo a mi esposa, cinco mujeres, quince nietos y un bisnieto. Ellas, las seis, están aquí, en los ranchos, hijas del monte, como yo. El monte es mi casa, mi familia, mi protección, mi tierra, el agua que bebo. La tierra siempre es buena, el cielo no.
–No le entiendo.
–A veces el cielo niega la lluvia.
Hubo un silencio que aproveché de la única manera que me fue posible:
–¿Y Vicente?
–Por ahora no quiero hablar de él. No sé si está en Chicago o Nueva York. Sé que estuvo en Matamoros.
–He de preguntarle, soy lo que soy. A propósito de su hijo, ¿vive usted su extradición con remordimientos que lo destrocen en su amor de padre?
–Hoy no voy a hablar de “Mijo”. Lo lloro.
–¿Grabamos?
Silencio.
–Tengo muchas preguntas–, insistí ya debilitado.
–Otro día. Tiene mi palabra.
Lo observaba. Sobrepasa el 1.80 de estatura y posee un cuerpo como una fortaleza, más allá de una barriga apenas pronunciada. Viste una camisa verde cerrada al cuello y sus pantalones de mezclilla azul mantienen la línea recta de la ropa bien planchada. Se cubre con una gorra y el bigote recortado es de los que sugieren una sutil y permanente ironía.
–He leído sus libros y usted no miente–, me dice.
Detengo la mirada en el capo, los labios cerrados.
–Todos mienten, hasta Proceso. Su revista es la primera, informa más que todos, pero también miente.
–Señáleme un caso.
–Reseñó un matrimonio que no existió.
–¿El del Chapo Guzmán?
–Dio hasta pormenores de la boda.
–Sandra Ávila cuenta de una fiesta a la que ella concurrió y en la que estuvo presente “El Chapo”.
–Supe de la fiesta, pero fue una excepción en la vida del “Chapo”. Si él se exhibiera o yo lo hiciera, ya nos habrían agarrado.
–¿Algunas veces ha sentido cerca al Ejército?
–Cuatro veces. “El Chapo” más.
–¿Qué tan cerca?
–Arriba, sobre mi cabeza. Huí por el monte, del que conozco los ramajes, los arroyos, las piedras, todo. A mí me agarran si me estoy quieto o me descuido, como al Chapo. Para que hoy pudiéramos reunirnos, vine de lejos. Y en cuanto terminemos, me voy.
–¿Teme que lo agarren?
–Tengo pánico de que me encierren.
–Si lo agarraran, ¿terminaría con su vida?
–No sé si tuviera los arrestos para matarme. Quiero pensar que sí, que me mataría.
Advierto que el capo cuida las palabras. Empleó el término arrestos, no el vocablo clásico que naturalmente habría esperado.
Zambada lleva el monte en el cuerpo, pero posee su propio encierro. Sus hijos, sus familias, sus nietos, los amigos de los hijos y los nietos, a todos les gustan las fiestas. Se reúnen con frecuencia en discos, en lugares públicos y el capo no puede acompañarlos. Me dice que para él no son los cumpleaños, las celebraciones en los santos, pasteles para los niños, la alegría de los quince años, la música, el baile.
–¿Hay en usted espacio para la tranquilidad?
–Cargo miedo.
–¿Todo el tiempo?
–Todo.
–¿Lo atraparán, finalmente?
–En cualquier momento o nunca.
Zambada tiene sesenta años y se inició en el narco a los dieciséis. Han transcurrido cuarenta y cuatro años que le dan una gran ventaja sobre sus persecutores de hoy. Sabe esconderse, sabe huir y se tiene por muy querido entre los hombres y las mujeres donde medio vive y medio muere a salto de mata.
–Hasta hoy no ha aparecido por ahí un traidor–, expresa de pronto para sí. Lo imagino insondable.
–¿Cómo se inició en el narco?
Su respuesta me hace sonreír.
–Nomás.
–¿Nomás?
Vuelvo a preguntar:
–¿Nomás?
Vuelve a responder:
–Nomás.
Por ahí no sigue el diálogo y me atengo a mis propias ideas: el narcotráfico como un imán irresistible y despiadado que persigue el dinero, el poder, los yates, los aviones, las mujeres propias y ajenas con las residencias y los edificios, las joyas como cuentas de colores para jugar, el impulso brutal que lleve a la cúspide. En la capacidad del narcotráfico existe, ya sin horizonte y aterradora, la capacidad para triturar.
Zambada no objeta la persecución que el gobierno emprende para capturarlo. Está en su derecho y es su deber. Sin embargo, rechaza las acciones bárbaras del ejército.
Los soldados, dice, rompen puertas y ventanas, penetran en la intimidad de las casas, siembran y esparcen el terror. En la guerra desatada encuentran inmediata respuesta a sus acometidas. El resultado es el número de víctimas que crece incesante. Los capos están en la mira, aunque ya no son las figuras únicas de otros tiempos.
–¿Qué son entonces?–, pregunto.
Responde Zambada con un ejemplo fantasioso:
–Un día decido entregarme al gobierno para que me fusile. Mi caso debe ser ejemplar, un escarmiento para todos. Me fusilan y estalla la euforia. Pero al cabo de los días vamos sabiendo que nada cambió.
–¿Nada, caído el capo?
–El problema del narco envuelve a millones. ¿Cómo dominarlos? En cuanto a los capos, encerrados, muertos o extraditados, sus reemplazos ya andan por ahí.
A juicio de Zambada, el gobierno llegó tarde a esta lucha y no hay quien pueda resolver en días problemas generados por años. Infiltrado el gobierno desde abajo, el tiempo hizo su “trabajo” en el corazón del sistema y la corrupción se arraigó en el país. Al Presidente, además, lo engañan sus colaboradores. Son embusteros y le informan de avances, que no se dan, en esta guerra perdida.
–¿Por qué perdida?
–El narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción.
–Y usted, ¿qué hace ahora?
–Yo me dedico a la agricultura y a la ganadería, pero si puedo hacer un negocio en los Estados Unidos, lo hago.
Yo pretendía indagar acerca de la fortuna del capo y opté por valerme de la revista “Forbes” para introducir el tema en la conversación.
Lo vi a los ojos, disimulado un ánimo ansioso:
–¿Sabía usted que “Forbes” incluye al Chapo entre los grandes millonarios del mundo?
–Son tonterías.
Tenía en los labios la pregunta que seguiría, ahora superflua, pero ya no pude contenerla.
–¿Podría usted figurar en la lista de la revista?
–Ya le dije. Son tonterías.
–Es conocida su amistad con “El Chapo” Guzmán y no podría llamar la atención que usted lo esperara fuera de la cárcel de Puente Grande el día de la evasión. ¿Podría contarme de qué manera vivió esa historia?
–”El Chapo” Guzmán y yo somos amigos, compadres y nos hablamos por teléfono con frecuencia. Pero esa historia no existió. Es una mentira más que me cuelgan. Como la invención de que yo planeaba un atentado contra el Presidente de la República. No se me ocurriría.
–Zulema Hernández, mujer d “El Chapo”, me habló de la corrupción que imperaba en Puente Grande y de qué manera esa corrupción facilitó la fuga de su amante. ¿Tiene usted noticia acerca de los acontecimientos de ese día y cómo se fueron desarrollando?
–Yo sé que no hubo sangre, un solo muerto. Lo demás, lo desconozco.
Inesperada su pregunta, Zambada me sorprende:
–¿Usted se interesa por el Chapo?
–Sí, claro.
–¿Querría verlo?
–Yo lo vine a ver a usted.
–¿Le gustaría…?
–Por supuesto.
–Voy a llamarlo y a lo mejor lo ve.
La conversación llega a su fin. Zambada, de pie, camina bajo la plenitud del sol y nuevamente me sorprende:
–¿Nos tomamos una foto?
Sentí un calor interno, absolutamente explicable. La foto probaba la veracidad del encuentro con el capo.
Zambada llamó a uno de sus guardaespaldas y le pidió un sombrero. Se lo puso, blanco, finísimo.
–¿Cómo ve?
–El sombrero es tan llamativo que le resta personalidad.
–¿Entonces con la gorra?
–Me parece.
El guardaespaldas apuntó con la cámara y disparó la foto.